¿Cómo podemos unir estas dos disciplinas?, ¿son compatibles como para trabajar conjuntamente?

Pues sí, lo son, por un lado en un proceso de coaching lo que se intenta es ayudar a la persona a que se tome una pausa y pueda realizar un trabajo de introspección personal, para cubrir ese vacío existente entre lo que es ahora y lo que desea ser.

Trabajamos con la persona para que descubra sus fortalezas, esas cualidades y capacidades que tiene, las herramientas que ya lleva en su mochila y que le van a permitir avanzar en el camino que quiere recorrer.
También trabajamos en sus debilidades, todo aquello que le supone un obstáculo a superar y que le impiden alcanzar su meta.

Pero siempre hay un punto ciego que no nos deja vernos objetivamente, para ello podemos utilizar la grafología con la intención de solventar esta situación. Con esta herramienta podemos realizar un análisis de la personalidad que nos puede servir como diagnóstico, donde veríamos los puntos fuertes de la persona y los puntos a mejorar, consiguiendo con todo ello un proceso de coaching completo y lleno de herramientas que te ayudarán a conseguir lo que te propongas, alcanzando la mejor versión de ti mismo.




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